Ensamblaje

Cada vino claro es catado y luego destinado, según su personalidad, a incorporarse al ensamblaje del Brut Réserve, del Prestige Rosé, de un Brut millésimé o de un Comtes de Champagne si el año es notable, o bien a convertirse en un “vino de reserva”… El arte del ensamblaje es en efecto el de armonizar vinos procedentes de variedades, de viñedos y de años diferentes, creando un vino superior a la suma de los vinos de base, respetando al mismo tiempo la identidad y el estilo de los vinos de la Casa. Este maridaje de una infinita sutileza requiere una grandísima experiencia del Jefe de bodega, puesto que se hace en una fase muy alejada de la cata del champagne listo para ser consumido. Sólo la experiencia de la cata, el conocimiento de los terruños y una cierta creatividad permiten concebir cosechas y su evolución futura. Una vez terminado el ensamblaje, el vino obtenido es extraído, es decir puesto en botella con un licor compuesto de una levadura y de azúcar. Las botellas se bajan entonces a la bodega para una segunda fermentación llamada “formación de espuma”; es la que dará lugar a la efervescencia en el momento de abrir la botella.