El Chardonnay

A su vuelta de Constantinopla, Thibaud IV hace escala en Chipre. Prueba allí un vino que le encanta y del que decide llevarse algunas cepas para sus tierras de Champaña. De regreso a su feudo, los esquejes traídos de Limassol son implantados en las tierras calizas de sus fincas de Epernay y de Sézanne. Cuenta la leyenda que el Chardonnay de nuestra Champaña sería el descendiente de este tesoro traído de Chipre.